Semana 10: Las visitas

En estas semanas tu bebé se va a socializar mejor con el entorno; ya que, como dijimos, tiene más desarrollados su vista, oído y olfato

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Para el pequeño cada cosa es un descubrimiento deslumbrante. Por ejemplo: descubre los móviles y sonajeros. Hasta ahora no hacía mucho con ellos pero es probable que en este momento ya pueda agarrar con sus manos un sonajero, hacerlo sonar y pasar horas con el nuevo juguete. Recién al final del tercer mes los bebés ya fijan mejor su atención en los objetos, por ejemplo, los cubos, una nueva fuente de diversión.

Desde el nacimiento de tu bebé, adaptaste todo el ritmo de tu vida a cuidarlo de la mejor manera posible y, entre otras cosas, seguramente ubicaste su cuna en tu cuarto para tenerlo más cerca y así alimentarlo o atenderlo cuando te necesitara.

Sin embargo, es recomendable que vayas pensando en mudarlo a su propio espacio. No hay una regla que establezca 100% que es mejor para tu bebé dormir en su propia habitación. En realidad, depende de sus padres, pero se recomienda en general que a partir de esta fecha tengan su propio espacio.

Visitando al bebé

• Un tema que a veces resulta difícil de manejar es el de las visitas. Es comprensible que todo el mundo quiera conocer al nuevo integrante de la familia pero para ti puede ser un trastorno más con este nuevo ritmo de vida. Francamente lo último que necesitas después de dormir tres horas por día es preocuparte de comprar masitas para el té, fijarte si no se acabó el azúcar, que tu sala no parezca un campo de batalla o mirarte al espejo y darte cuenta que la peluquería no fue una prioridad estos meses.

• Tranquila, sólo es cuestión de organizarse. A fin de cuentas, no te vendría nada mal ponerte al día con tus amigos o conversar con tus padres tranquilamente. Además, pueden darte una mano para que tú descanses un rato.

• Para que las visitas no sean un motivo extra de estrés lo mejor es pedirle a tu marido o tu madre que te ayuden con la parte “logística”: las compras, servir la mesa y tener ordenada una habitación destinada exclusivamente a las visitas. Así también puedes escaparte a otro rincón de la casa si sientes que el cansancio te gana.

• Aunque estés tentada de recibir visitas en pijama (después de todo la “estrella” es tu bebé) lo mejor es tener preparado un equipo de ropa en una percha, cómodo y rápido de sacar, que queda listo para la próxima visita.

• Por otra parte es importante también que determines, sutilmente, un horario de partida de la gente. Lo mejor es que lo haga tu marido o poner alguna excusa de los tiempos del bebé.

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