Guardando recuerdos de tu bebé

Cada día con tu bebé es especial, y hay objetos que vas a querer guardar porque te recordarán esos momentos especiales de la vida de tu niñito.

Las primeras medias y las batitas, el primer babero, las sabanitas que usó en el moisés o la cama, el mechón de pelo que le cortaron en la clínica, el chupo pegajoso que ya no usa pero que te da pena tirar a la basura porque tantas noches lo acompañó.

Todas estas cosas son parte importante de la vida de tu bebé y puedes juntarlas para recordar estos momentos en el futuro.

Juntar recuerdos es lindísimo y fácil. Basta con una caja grande y espaciosa, con papel de seda para guardar las cosas y protegerlas del polvo y de la humedad.

Las fotos son también un buen recurso; digitales o en papel, puedes ir armando álbumes por etapas y después será más fácil recordar un año u otro.

Para la ropa que quieras guardar, es recomendable que siempre pongas jaboncitos o bolsitas de tela con relleno de lavanda o hierbas aromáticas. Cuando las abras, siempre tendrán buen aroma.

Cada tanto, es bueno lavar todo, para evitar que se formen hongos o se pongan amarillas.

Más adelante, tu “cofre de tesoros” puede sacarte de apuros en un día de lluvia.

Cuando tu hijo tenga 5 ó 6 años y no haya nada que hacer, puede resultar entretenido sacar la caja de recuerdos y contarle una y otra vez sobre el día que nació, qué pasó con esas zapatillas, cuánto creció la primera semana.

A tu chiquitín le va a encantar.

Son retazos de vida guardados con esmero y cariño.

Pedacitos de la historia de tu hijito, y por qué no, de la tuya propia, que volverán al presente una y otra vez, cada vez que los evoques.

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